SOBRE LA DIFICULTAD DE ENCONTRAR UN TAXI EN FINLANDIA / 1
- ¡Taaaaxi!
Jari es el delantero centro de un equipo de fútbol en declive, lo que no aporta nada a nuestra historia, ya que trata sobre Magnus, el hombre que busca desesperadamente un taxi en Finlandia. Encontrar un taxi en Finlandia es casi tan imposible como limpiar el polvo en una casa sin cristales. Magnus es un incomprendido: sus amigos no entienden por qué no se compra un coche o, simplemente, por qué no coge el metro. Pero él sabe que esa es una solución fácil. Y él no es un hombre fácil.
Su mujer, aburrida de tanta desdicha (pues Magnus espera encontrar un taxi libre incluso viendo la televisión o regando las plantas del jardín), quiere encontrar una solución viable para que su amante esposo descanse en paz, sin tener que recurrir al asesinato. Sonja, que así se llama, le propone dos opciones: en primer lugar, comprarle calzoncillos nuevos; y en segundo lugar, que hable con sus padres. Ellos también buscaron taxi una vez durante 40 años, y lo consiguieron, pero en otro país; sin embargo, así acabó su pesadilla.
- Hijo mío, encontrar un taxi en estos tiempos es una de las empresas más difíciles que puede iniciar cualquier hombre en su madurez. Tienes que pensar si en verdad vale tanto la pena.
Desgraciadamente, la interesante charla acabó cuando Magnus vio una sombra por la ventana, a 30 km/h, y salió tras ella gritando “¡Taaaaxi!”.
Con su madre las cosas tampoco fueron muy bien: ella, psicoanalista de profesión, lo sentó en el diván y se echó las culpas a sí misma por la infelicidad de su amado vástago. La madre tampoco supo explicarle por qué aún se orinaba en la cama, ni por qué sentía pánico delante de un chino, ni por qué sus amigos le apodaban “El violador de Helsinki”. ¿Sería Magnus un caso sin remedio? Su propio hijo, un paria de la sociedad. ¡Qué pena, de verdad! ¡Qué tristeza para una madre!
Decidió viajar con su hijo a la consulta del Dr. Halonen, el eminente psiquiatra lapón, esperando que éste hallara una respuesta satisfactoria. Una vez en la consulta, el Dr. Halonen los recibió con una interesante cuestión:
- Señora, ¿no cree usted que ya tengo suficientes problemas con tener que hablar en finés como para saber también lo que le pasa a su hijo.
- Es una curiosa pregunta, pero por favor, hágamela otro día, que hoy vengo atacada.
El Dr. Halonen se aplicó como nunca con Magnus: le hizo el test de Grüber, y el de Hans-Pzufferberg, la prueba física de Mitchell-Lebembaum y hasta un examen de matemáticas. Magnus se quedó en blanco al llegar a la tabla del 8.
- Intrigante… – afirmó Halonen – Realmente intrigante. Pero lo más intrigante de todo es que me haya dicho “Quédese con el cambio” cuando lo he acompañado en la silla de ruedas.
(CONTINÚA…)