LA AZAROSA VIDA DE UN CABALLERO AUTÉNTICO / 1
Él era un hombre mediocre; pero no un hombre mediocre cualquiera, un mediocre auténtico, con todas las de la ley… No… Esto no funciona. Mejor, digamos que era un hombre fuerte, poderoso… No, tampoco. A ver… Era un auténtico caballero… ¡Sí!, eso está mejor. Era un auténtico caballero, un hombre que creía en el honor por encima de todo, y en la amistad. Protegía de la lluvia a las damas y cedía su asiento en el teatro; nunca despreciaba una invitación y siempre se dejaba timar, si lo hacían de una forma elegante. Pero no hablemos de él, hablemos de Rita: con 20 años había vivido más que muchos, había tenido infinidad de relaciones amorosas y todas ellas habían acabado mal. Rita no sabía ser fiel ni queriendo. A Rita no le importaba engañar, la verdad es que no entendía el amor sin poner los cuernos a su pareja. Para ella, la felicidad era eso. Pero tampoco hablemos de ella, que me resulta aburrido. Hablemos de Nora, que era una santa… O mejor, hablemos de Martín, que se había escapado de la cárcel hacía tan sólo una semana… Esto no está resultando… Volvamos al caballero auténtico: conoció a una mujer, Helen, que lo amó incondicionalmente. Le dio los mejores años de su vida, pero ni aún así él mostraba ningún sentimiento hacia ella; pero como era un caballero, no se lo decía, simplemente la abandonó, dejándole las letras del piso, la bañera llena de pelos, el coche en el mecánico, el cuidado de los niños y, sentado en el sofá, un señor mayor que un día se encontró por la calle. El caballero auténtico emprendió viaje: visitó París, donde se compró un gorro de cowboy; conoció Londres, en donde regentó tablaos flamencos; y se paseó por Viena, en donde asistió a 832 y medio conciertos de rap. A mitad del 833 se acordó de que odiaba el rap y se largó. Finalmente, volvió a su ciudad y se puso a trabajar, algo que no hacía desde 1963: se encargó de molestar a los enfermos de los hospitales, porque siempre hay gente que habla alto en la sala de espera y lo que no se sabe es que están pagados precisamente para ello. Claro está, el hombre realizó fatal su trabajo, porque los caballeros, primero, no hablan alto y, segundo, mucho menos molestan a los desvalidos. Los enfermos se quejaron a la empresa, pues durante su estancia nadie les había incordiado, y cuando al hombre se le cumplió el contrato, lo despidieron. Con el dinero que ganó, más una prima por inutilidad que la empresa insistió en pagarle, fundó una productora de cine: hizo tres películas, todas ellas malas, vendió los derechos, los yanquis hicieron sendos remakes a cada cual peor, y luego el gobierno le quitó la productora por constituir un peligro para la cultura nacional. También le pagaron una prima por inutilidad.
En verano, se fue a la costa francesa, a ligar con viudas millonarias… pero con lo único que logró ligar fue con una drag queen llamada Eloÿze, que acabó abandonándolo por un dentista manco que aseguraba ser un hermano bastardo de Jesús… Según él, tenía tres. Como el caballeroso dedujo que su vida no tenía sentido y que nada de lo que hacía satisfacía a nadie, lo que era verdad, compró un rifle de repetición y se voló la tapa de los sesos repetidamente. Cuando llegó al Cielo, Dios le prohibió la entrada, porque no le gustaba su ropa (“¡El negro no se puede combinar con el azul!”) y lo mandó al Infierno, en clase turista y fumador. El hombre no había fumado en su vida, pero en el avión se hizo adicto; antes de bajar, asistió a un cursillo para dejar el tabaco, que superó con un diez… más una prima por inutilidad. En el Infierno conoció a Lucifer, que resultó ser muy simpático, fan de la música disco, perito agrónomo y manipulador de alimentos. De joven, cuando trabajaba en una hamburguesería, fue despedido precisamente por manipular demasiado a los pepinillos: los convencía de que nadie los respetaba, que ellos eran lo primero que la gente quitaba, que lo que tenían que hacer era rebelarse, armarse hasta los dientes y atracar supermercados. Cuando un pepinillo amenazó con arma blanca a un farmacéutico para que le proporcionara una dosis de lo que fuera, la policía fue a buscar a Lucifer, lo detuvo por allanamiento de morada, y como no había allanado ninguna morada, lo soltaron por falta de pruebas. Luego entró a trabajar en una pizzería y pasó exactamente lo mismo, pero esta vez con el colectivo de anchoas.
(CONTINÚA…)
August 17th, 2008 at 9:52 pm
Blog Celebrity Baby Blog Photo Blog…
I didn’t agree with you first, but last paragraph makes sense for me…