LA AZAROSA VIDA DE UN CABALLERO AUTÉNTICO / y 5

El caballeroso, desolado por la pérdida de dos mujeres en menos de una página, se refugió en el alcohol y en los barbitúricos, haciéndose más adicto aún de lo que ya era. Volvió a sus niños, y a sus piruletas, y a sus llamadas obscenas, pero ya nada de eso le llenaba, él quería algo más: quería sentirse vivo de nuevo. Mientras, Rita se metía a monja; Nora seguía tan santa como siempre, pero ahora se podía comprar un yate con las ganancias de los Pelapatatas MagicPower; y Martín volvía a la cárcel, después de haber protagonizado siete películas de dudosa calidad y de haber participado en más de 300 representaciones de “Tito Andrónico”*.

Yo, por mi parte, aquí sigo, escribiendo lo que puedo. ¿Quieren saber qué fue del caballero auténtico? Sólo les diré que nunca dejó las drogas, nunca dejó el alcohol, nunca dejó a los niños y nunca encontró el amor. Lo intentó unas cuantas veces más, unas con más suerte y otras con menos, pero siempre había algo que lo fastidiaba todo. En total, no hay una cuenta exacta de los hijos que fue engendrando por el mundo, lo que sí está claro es que todos tuvieron más suerte en la vida que él: la mayoría estudió empresariales, y se dedicaron a la pequeña y mediana estafa; otros estudiaron periodismo, y ahora están en paro; otros son tertulianos profesionales en programas televisivos; otros buscan asiduamente en la basura para poder comer y los más guapos, se hicieron modelos de pasarela femenina. El caballeroso, y sin que haya ningún motivo aparente, pero es que de algún modo tiene que acabar esta historia, el caballeroso, digo, acabó en la cárcel, de compañero de celda de Martín: ambos planeaban juntos sus huidas, y se defendían mutuamente de aquellos que los quisieran sodomizar en algún momento. Un día, para sorpresa de todos, incluso de ellos mismos, por fin se escaparon y la policía, como no supieron por dónde comenzar a buscar, borraron sus nombres de la lista de reclusos, y si te he visto, no me acuerdo… Lástima que camino de Suiza, se pelearan por quién debía conducir el coche, si ellos o el taxista, y acabaran delatándose el uno al otro. Volvieron a la cárcel, donde sufrieron todo tipo de vejaciones, unas veces por delante, y otras veces por detrás, y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

Toda historia necesita un… EPÍLOGO

En el verano de 2058, el caballeroso y Martín salieron de la cárcel con libertad condicional: la condición era que no volvieran. El caballeroso así lo hizo… Pero Martín no cumplió la promesa, y reincidió en el alquiler de “Ghost”. Esta vez fue condenado a la horca.


* Los que deseen conseguir la filmografía completa de siete películas de Martín el Reo, sólo tienen que dirigirse a su videoclub más cercano, y rebuscar en la sección de Thrillers eróticos de acción..

Leave a Reply