Martes, 7 de marzo de 1989
Aquí está, otra vez, mi cumpleaños. No soporto hacerme mayor, porque significa que me queda menos tiempo para disfrutar matando y robando, y olvidarlo todo después. Como mi mujer sabe lo mucho que me apena, me ha comprado una videocámara para que no pueda olvidar nunca nada.
Miércoles, 19 de julio de 1989
El regalo que me hizo mi mujer era perfecto, pero como grabar mis propios crímenes es algo que también está mal, no recuerdo que lo he hecho y no los reviso nunca. Soy un caso perdido…
Sábado, 18 de noviembre de 1989
Voy a iniciar lo que se conoce como una Caza de Brujas en toda regla: hay un topo en mi organización y tengo que darle caza. Cuando le haya descubierto, que Dios se apiade de su alma.
Viernes, 26 de enero de 1990
Ha costado, pero finalmente he dado con él. Ya sé cuál es la identidad de mi topo, y no es algo que me satisfaga lo más mínimo. Se trata de mi mano derecha, Vito, un tipo eficiente y pulcro, con un gusto exquisito en el vestir y una sangre fría que acobardaría al mismísimo Diablo. Todavía no me creo que él esté vendiendo secretos a la policía, en el mejor de los casos, o a la competencia, lo que significaría el fin de mi organización.
Miércoles, 16 de mayo de 1990
Así es esta vida: Vito ya no es un problema. Un camión le atropelló en la 42 con Maine al salir de una tienda Armani de reciente inauguración. Por cierto, los secretos que vendía eran para un periodista del Washington Post, que también ha visto cómo un camión se llevaba por delante su portátil, sus apuntes y, de paso, a él mismo.
Sábado, 6 de abril de 1991
Ha vuelto el dolor de muelas. Mi doctor de siempre, el Dr. Mumberg, ya no está en la ciudad: huyó despavorido ante no sé qué amenazas de muerte que alguien alto, guapo e inteligentísimo le lanzó. Ahora hay una mujer, la Dra. Ferngman, cuya capacidad para hacerme daño desconozco.
Lunes, 3 de junio de 1991
La Dra. Ferngman es la criatura más depravada, retorcida y fría que conozco. Si no fuera porque uno de mis empleados se hace llamar “El carnicero de Dakota”, juraría sobre cualquier Biblia que esa mujer es el ser más horrendo que jamás haya visto. Creo que la amo…
Viernes, 28 de junio de 1991
Nancy (así se llama la Dra. Ferngman) y yo somos muy felices. Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, está agujereando mis molares inferiores con un punzón de ebanista sin esterilizar. Anoche gozamos nuestra lujuria rodeados de todo el instrumental quirúrgico dental necesario para extirparle un colmillo a cualquier tiburón tigre. Esta mujer me vuelve cada día más loco.
(CONTINÚA…)
One Comment on “LAS MEMORIAS DE UN HOMBRE MALO / 9”
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