Ahora Tiberio requería de la ayuda de Neville para que ese turbio pasado suyo jamás fuera revelado, y en su lugar cambiarlo por una hermosa biografía que de paso tapase sus relaciones con la Mafia, el narcotráfico y el miedo irracional a los espacios cerrados de color beige.
- Perfecto. Por lo que veo, tenemos mucho trabajo por hacer – concluyó Neville.
- Sí, bueno, digamos que he vivido lo mío.
- ¿Quién le gustaría ser?
- ¿Podría ser una bailarina de striptease de Nevada, con tres hijos y un perrito llamado Skippy?
- Por supuesto.
- ¿En serio? ¡Genial!
- Trataba de ser sarcástico: no creo que le convenga. Más bien de Connecticut.
Neville y Tiberio pasaron noches enteras en vela inventando posibles vidas pasadas que dieran al traste con la cruda verdad. ¿Sería Tiberio un militar retirado que ahora se ganaba la vida como actor en paro? ¿Pasaría por un productor de televisión adicto a la naftalina? ¿Encajaría como fumador de puros empedernido con predilección por el chocolate blanco y las galletitas integrales? Y lo más importante, ¿serían todas esas posibles nuevas vidas unas vidas que mereciese la pena vivirlas, aunque fuera de mentira?
Sesenta años y 65.700 desayunos, comidas y cenas después, Tiberio y Neville llegaron a un primer boceto de lo que podría ser la biografía falsa perfecta del criminal más buscado de Oklahoma y alrededores.
(CONTINÚA…)

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